El teclado, ese gran desconocido

Tengo que reconocer que este es un tema que me puede, lo siento. Hay dos cosas que no soporto: que un ordenador me haga esperar a mi y que la persona que lo esté manejando nos haga esperar al ordenador y a mi.

Lo primero es una cuestión de recursos, y se arregla con relativa facilidad. Se pone más memoria, se desfragmenta el disco y normalmente el problema está resuelto.

El segundo ya es un tema más delicado, porque requiere cambios de hábitos a los que hay que enfrentarse con una cierta disciplina, y reconozco que puede resultar complicado.

Sin embargo, en no pocas ocasiones he podido ver como gente muy capaz que trabaja constantemente rodeada de ordenadores, pierde un tiempo valiosísimo simplemente por no conocer una de las herramientas que más horas pasa debajo de sus narices. Por no conocer las ventajas de utilizar el teclado con soltura.

Los atajos de teclado son realmente útiles cuando se pasa mucho tiempo ante el ordenador, y sólo conociendo unos cuantos, nos podemos ahorrar un montón de excursiones de la mano al ratón. Parece una tontería, pero no es sólo el tiempo que se pierde, sino que, al menos así me lo parece a mi, con ese ‘pequeño cambio de contexto’, también se pierde un poquito del hilo de lo que se estaba haciendo.

Hace años, ahora ya menos, había personas que para iniciar sesión se ponían al final del nombre que había escrito, lo borraban caracter por caracter, escribían el suyo, cogían el ratón, iban al campo de la contraseña, escribían la contraseña y finalmente desplazaban el puntero de nuevo hasta el botón correspondiente para pulsar “Aceptar”. Mientras tanto, yo me subía por las paredes….

Ahora, me tocado ver cursos, ponencias, formaciones,… de personas que para cambiar de campo siguen tirando de ratón, para cambiar de tarea siguen yendo a la barra, y para cambiar de ‘tab’ siguen pulsando en la etiqueta. ¡Cuánto valioso tiempo pierden cada día!

Como decía al principio, reconozco que soy ‘extremadamente  fan’ de los atajos, así que voy a dejar aquí unos cuantos de los que más útiles me resultan a mi (en Windows, los de Mac para otro día):

– Ejecutar aplicación: Windows + R (es más rápido escribir winword que ir a buscarlo)

– Cambiar de tarea (elemental): Alt+Tab. Cambiar de campo: Tab. Cambiar de pestaña: Ctrl + Tab. Ir a la pestaña n: Ctrl+n

– Cambiar de hoja de cálculo: Ctrl + AvPag (siguiente), Ctrl + RePag (anterior)

– Maximizar ventana: Alt+Espacio, seguido de x

– Minimizar ventana: Alt+Espacio, seguido de n

– Guardar: Ctrl+G (Si el software está en castellano)

– Fuentes: Ctrl+S (Subrayar), Ctrl+L (cursiva), Ctrl+N (negrita)

– Bloquear sesión: Windows+L

– Moverse por documentos y seleccionar textos: Las combinaciones de Mays y Ctrl con los cursores, inicio/fin y AvPag/RePag dan mucho juego.

– Cerrar documento: Ctrl+F4. Cerrar Aplicación: Alt+F4

En fin, que hay montones de atajos, y tampoco es necesario conocerlos todos. Sólo hace falta detectar cuáles son las acciones que más veces nos obligan a ir a buscar el ratón, y tratar de reemplazarlas por un atajo que nos permita seguir con las manos pegadas al teclado.

Las hay no demasiado útiles, como la de Windows-L para bloquear la sesión… salvo que tengas que salir corriendo y lleves una mano ocupada.

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